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CARNISSERÍA SERMO. EMBUTIDOS Y CARNES DE GRAN CALIDAD

Alguien con cariño me dijo esta frase: “mi abuela era de tierra chacinera…sierra de Béjar y Candelario. Existe en aquella región una frase con propia denominación “atar los perros con longanizas”, debido a la abundancia de embutidos y carnes, así como a la calidad de sus pastos para la crianza de animales”.

Y así comienzan mis andanzas, tal Quijote o Sancho, al azar, pero no por tierras de Castilla, sino por nuestra comunidad. Sin tener que andar muy lejos, en Aielo de Malferit, encontramos la Carnisseria Sermo, provista de un buen yantar.

Al buen yantar se le canta, porque son grandes remedios crear comidas e ingenios que a mi paladar encanta y hoy le cantamos con Carnisseria Sermo.

Degustar su suculenta carne y charcutería querrás, para exquisitos platos preparar. Desde cerdo a pollo y conejo tendrás, sus jamones y quesos, por demás. Y si riegas todo ello con vinos de esta nuestra comunidad, un gran menú lograrás.

Si hay algo que me apasiona tanto o más que los libros, es la gastronomía. Me encanta la buena mesa, el buen yantar acompañado de una buena tertulia y regado con un buen vino.

La carne ha sido durante muchos años, parte esencial en la dieta de los hombres.

En los principios de la humanidad, cuando el hombre era básicamente herbívoro y conforme fue evolucionando, se dio cuenta que satisfacía mejor sus necesidades alimentarias al consumir carne y se convirtió en un gran cazador.

Con el paso del tiempo, descubrió que le brindaba mayor cantidad de nutrientes, en lugar de comer solo frutas y verduras.

Durante la Edad Media en Europa, la carne de los animales era un bien reservado a las clases más altas de la sociedad. Era frecuente el consumo de carne de aves y cerdo. Las preparaciones en salazón, así como las marinadas en vinagre, eran habituales para preservar la carne el mayor tiempo posible.

La Iglesia Católica estableció algunas reglas de ayuno parcial durante la Cuaresma; y otras religiones como el islamismo (así como el judaísmo) prohibieron el consumo de carne de cerdo imponiendo además reglas acerca del sacrificio de los animales destinados al consumo humano. La convivencia de las tres religiones monoteístas en algunas zonas, como la Península Ibérica durante la Edad Media, tuvo uno de sus puntos de discrepancia en el consumo de carne, sometido a diferentes tabú alimentarios y rituales de sacrificio, que obligaban a separar las carnicerías en cristianas, judías y musulmanas. En particular la prohibición del consumo de cerdo para judíos y musulmanes, les hacía objeto de burlas por los cristianos cuando eran éstos los dominantes, llegándose a utilizar en España y Portugal desde finales de la Edad Media el concepto de marrano para designar a los judeoconversos.

En el pasado, la carne iba al mercado en grandes trozos conocidos como cortes primarios. Hoy en día, los carniceros, como en Carnisseria Sermo, son profesionales que proporcionan al consumidor beneficios en higiene y calidad en la carne que compramos.

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